viernes, 14 de enero de 2011

Hotel Tides en la Riviera Maya

Todos tenemos nuestros pequeños placeres. Para algunos puede ser un relajante masaje o un delicioso cheescake. Para mí es acostarme frente al hermoso mar de la Riviera Maya en el Hotel Tides con un buen libro en mano.

El fin de semana pasado me hospede en el Hotel Tides. Este está ubicado cerca del Club de golf “El Camaleón” y tiene su propia playa privada llamada Xcalacoco de arena color perla y el mar más bello y repleto de distintos colores de América.

Además cuenta con una alberca descubierta, un Butler personal, un baño turco, un gimnasio, una sala de reuniones, un spa de lujo, una bañera de hidromasaje y muchos otros detalles que vuelven a este hotel boutique en un paraíso terrenal.

Pequeños mono arañas habitan en la densa vegetación del lugar. El hotel conservó la gran mayoría de los árboles que habitaban en esta área y es completamente eco-friendly.

Existen espacios especiales para lectores, escritores y pintores en donde uno se puede relajar y expresar. En estos rincones acostado en una cómoda hamaca, rodeado de verdes árboles, uno se re-encuentra consigo mismo y encuentra gran paz. Es un perfecto lugar para relajarse y separarse del mundo por algunos preciados momentos.

Tides, antes llamado Ikal Del Mar, tiene 30 villas de lujo. Estas están decoradas con simplicidad sofisticada. Todos los materiales son naturales y buenos para el ecosistema que los rodea y forman juntos una gran combinación de clase y un lugar para la relajación. Las colchas son egipcias y el área de los baños es particularmente espaciosa y consiste de dos regaderas, una adentro y la otra afuera, usando la densa vegetación como paredes y el cielo como techo.

En realidad, estas vacaciones fueron las más cómodas, relajantes y con el mar más hermoso que he visto y tenido. Fue una gran experiencia que recomiendo sobremanera.
El Hotel Tides Riviera Maya es uno de mis pequeños placeres.

viernes, 10 de diciembre de 2010

Casa Velas

Enterrar los pies en la arena mientras uno le dice adiós al sol cuando se esconde en el horizonte es una sensación única. Las olas del mar son la música de fondo y el cálido clima crea un delicioso ambiente, perfeccionando la escena. No preferiría estar en ningún otro lado. Vallarta es un sueño y el Hotel Casa velas vuelve este sueño en una realidad bellísima.

Casa Velas es un tranquilo oasis que se adueña de tus sentidos. Tiene un exclusivo Grand Spa de clase mundial y un lujoso Beach Club a apenas 5 minutos donde puedes disfrutar de una extensa playa con visas maravillosas y servicio de primera. Este hotel es para todos los viajeros que aprecian calidad. Es un hotel sofisticado y personalizado lleno de pequeños detalles que hacen de tu estancia un viaje memorable.

Casa Velas cuenta con 80 habitaciones de lujo que exceden expectativas. La decoración de estas es fina de artesanía mexicana que vuelve el hotel en una reliquia de nuestro bello país.

Además de ser vecino a un magnifico campo de golf de la marina que puede ser disfrutado por los huéspedes, Casa velas se localiza a 5 minutos del Aeropuerto Internacional de Puerto Vallarta y a sólo 15 minutos del centro de la ciudad.

La comida de este hotel va de acuerdo con la excelencia de todo lo demás. El restaurante Emiliano, ubicado alado de la gran alberca de aguas cristalinas, ofrece una gran variedad de comida Mexicana e Internacional deliciosa y perfecta para el ambiente creado en este lugar.

Casa Velas es el perfecto lugar para meditar, relajarse, comer y beber excelente y disfrutar de todo lo que ofrece Puerto Vallarta.

Yo logro encontrar la seducción en cada momento de mi vida, en una sonrisa, en una mirada… en un suspiro. Estos pequeños detalles en un espacio como Casa Velas donde todo tiene un toque de exquisitez de una especie de melancolía mezclada con emoción me hacen aligerarme del peso y la tensión diaria que vivimos en nuestra conflictiva ciudad. Gracias a esa comunión efímera de sol, arena y mi piel.


miércoles, 17 de noviembre de 2010

Para viajeros

Hay tantos lugares bellos en este mundo, es imposible verlo todo y menos entenderlo.

Siempre que una persona viaja esta debería de aprender del lugar que va a visitar, si su cultura no le es conocida. Un monumento luce diferente a los ojos de alguien que entiende su propósito o pasado, que a los ojos de alguien que simplemente lo admira.

Claro que es sumamente importante dejar espacio en tu mente para poder crear tu propia versión de los significados de monumentos y lugares nuevos o viejos. Sumar imaginación con hechos es algo que no mucha gente logra, pero si algo que todos deberían intentar.

Nadie sabe con exactitud si lo que imagina sucedió en el pasado de algún lugar o no, así que de alguna manera estamos creando historia.

No se le puede decir a un turista que hacer para convertirse en un viajero o conocedor, ni se le puede decir que pensar o a que darle importancia de los lugres que visita, pero se le puede decir algunas cosas que nunca están de más.

Yo me considero una viajera que aprende de cada lugar que visita, mientras más distinto mejor.

Para mí lo esencial que alguien debe de hacer antes de ver algo nuevo o visitar un lugar desconocido es tener una mente abierta. Nunca se sabe lo que uno puede encontrar o descubrir en dichos lugres y se tiene que entender que todo es único y que no se puede juzgar algo porque es diferente a lo que uno acostumbra. Lo nuevo siempre asombra, y hay poca gente que se da cuenta que esto es algo extremadamente bueno.

Otro aspecto muy importante al viajar es tratar de entender lo que ha sucedido o sucede en el lugar en el que uno se encuentra. El pasado de un sitio o monumento afecta todo su significado. Por ejemplo; el Taj Mahal es algo que no se puede explicar con palabras comunes, su belleza es deslumbrante y simplemente acordarme de él me roba el aliento, pero saber que es en realidad una grandiosa tumba hecha para la amada de un Maharajá que fue encarcelado por su propio hijo y que nunca vio como se acabó la construcción, es algo aun más maravilloso. Le da un segundo significado a lo que uno ve y siente.

La gente con la que se comparten estas experiencias también tiene que ser la correcta. Hay muchas personas que viajan y disfrutan de estas maravillas por si solas y creo que esto, aunque es algo que yo no hago, ha de ser algo verdaderamente sorprendente, porque se puede relajar la mente y dejarla vagabundear entre pensamientos que tal vez no queremos compartir con otros.

Uno viaja a su paso y es cómodo. Yo suelo viajar con mi familia, y me fascina. Viajar con gente que tiene mentes abiertas y dan su opinión es algo maravilloso, porque se aprende no solo del lugar y la gente de ahí, sino de las personas con las cuales uno viaja. Nunca se debe decir que lo que alguien piensa de un lugar está mal, ya que para cada quien todo tiene un diferente significado.

Estos son los tips que yo quiero compartir sobre como uno puede mejorar su forma de viajar, pero hay una infinidad de cosas que uno puede hacer. Para mí, lo más importante y lo más necesario es conocer cosas nuevas y divertirse al hacerlo. Viajar es mágico y se debe de disfrutar cada segundo de esta magia.

martes, 24 de agosto de 2010

Mi viaje a Paris

La vida está llena de maravillas, no todas son visibles ni palpables, pero ahí están. A mí se me hace una maravilla pensar en el tiempo y como pasa. Yo escribí mi primer artículo a los doce años y ahora que estoy enfrente a la iglesia de Notre-Dame escribiendo este articulo me da mucha satisfacción poder volver a cambiar el titulo, convirtiéndolo en: “Experiencias a los 14”. Quiero agradecer a todos mis lectores y al periódico El Universal, ya que para mi escribir estos artículos es una maravillosa experiencia.

Yo he visitado varias veces París, pero siempre encuentro otra cosa nueva. Estas vacaciones mi familia y yo decidimos vivir la vida parisiena, ya no somos turistas, si no viajeros. Nos quedamos en un maravilloso apartamento en Saint Germaine des prés que tenía una preciosa vista a la iglesia con el mismo nombre.

Saint Germaine des prés es una zona situada a la izquierda del rio Sena. Esta era la zona donde todos los intelectuales, artistas y escritores se reunían a hablar y escuchar. En París hay tanto que ver, tantas calles que recorrer, tantos lugares que visitar y tanto que gozar. Yo me quede en esta maravillosa ciudad por casi 2 semanas y no alcance a disfrutarlo todo, pero en realidad fue un viaje muy divertido.

Hay muchas cosas que me gustan de París y una de estas es sentarme en un buen restaurante y ver el espectáculo de la gente pasar. París tiene más de 2, 181,371 habitantes, entonces hay mucha gente que ver.

Claro que también es muy importante el restaurante en el que estas, muchos dicen que la mejor comida del mundo se hace en Europa y que la mejor comida de Europa se hace en Francia y que la mejor comida de Francia se hace en París, esto en increíblemente cierto. No hubo un día que no me sorprendió el delicioso sabor de su exquisita comida, además de que la dieta mediterránea es muy sana.

Vivir la vida como parisiena es una aventura memorable, bajar en las mañanas a desayunar un fresco baguette, comer una crepa enfrente a la Torre Eiffel, sentarte en las fuentes del museo Louvre y ver pasar las nubes y hasta simplemente despertar y saber que estas en París es una maravilla.

Paris está lleno de sorpresas, un día andábamos paseando por las callejuelas de Les Marais y nos perdimos. Esto resultó ser algo bueno ya que mientras intentábamos reencontrar nuestro camino nos topamos con la plaza Des Vosges, una plaza repleta de vida, restaurantes y gente. Aquí nos sentamos en un conocido restaurante donde Víctor Hugo se sentó unas cuantas veces.

Saber eso hizo que toda la comida sea más interesante. En esta misma plaza esta se encuentra la casa de Víctor Hugo. La plaza Des Vosges hace despertar muchos sentimientos, y como mi abuelo me conto que él vivía muy cerca de aquí en su infancia, todo fue aun más conmovedor. Paris en si hace despertar sentimientos que no sabíamos que podíamos sentir, por eso París es la ciudad del amor, no hay forma de no enamorarse de su encanto.

sábado, 7 de agosto de 2010

Mi experiencia en Las Bahamas


Tengo expectativas muy altas, DEMASIADO altas. Me he hospedado en los hoteles más espectaculares del mundo y he visitado lugares sin igual. Por esto cuando un lugar sobrepasa mis expectativas y me sorprende de varias maneras, no puedo parar de pensar en el. Me dan ganas de regresar y llevar a más gente conmigo para poder compartir esa maravillosa experiencia. Algo que me está sucediendo en este momento. Cinco días en el Hotel Atlantis en la isla de Nassau, Bahamas y me quede enamorada y ansiosa por mas.

Había escuchado mucho del Hotel Atlantis, de su majestuoso acuario, su parque acuático más grande de todo el Caribe, su lujoso casino y sus bellas playas. Pero al llegar ahí no pude creer lo que veía. Por fin entendí el nombre que le dieron a Nassau de “Isla Paraíso”, este lugar es un paraíso encantado.

Se me hace difícil poner en palabras la experiencia que viví, ya que no creo que me alcance esta columna para decir todo lo que tengo en mente. Empezaré explicándoles como es el Hotel. Con once áreas de albercas, un pueblecillo llamado Marina Village, el parque acuático Aquadventure, el casino más grande en todos las Bahamas, el acuario más grande del Caribe con la reserva de mamíferos del mundo, varias bahías privadas, un sinfín de restaurantes exquisitos, mas toboganes como el Mayan Temple Water Slides, un antro para mayores de edad y uno para adolescentes, un club para niños, un spa reconocido mundialmente y millones de actividades tanto acuáticas como terrestres. Su gente no puede ser más amable y el clima es espectacular.

No hay ni una sola cosa que cambiaria, excepto tal vez vivir ahí de hoy en día.

Vivo enamorada y en verdad les recomiendo visitar este lugar que no puede decepcionar. Quiero agradecer a mis mejores amigas por darme la oportunidad de vivir lo que viví con ellas en esa pequeña Isla Paraíso.

Hay cosas en la vida que se quedan pasmadas en nuestra memoria, pero solo si las vivimos al máximo. Solo si gozamos de cada instante y si aprovechamos cada momento. Debemos de aprender a apreciar lo que tenemos y lo que vivimos, ya que cada experiencia es una memoria y ¿de qué está hecha la vida? De memorias. Sonríe cada mañana y, te lo prometo, serás doblemente feliz.

miércoles, 28 de julio de 2010

Experiencias a los 15

El arte de cocinar y comer:

El olor del mole al cocinarlo se mezcla con la espesura del aire causada por el fuego ardiente frente de mi. No puedo no sonreír. Cocinar es un arte y ahora soy yo la artista, esta es una idea que me emociona. A un lado de mi se encuentra el Chef y fotografo Roberto de la Parra Swain, quien, junto con su equipo, ha conseguido enamorarme a mi y a muchos otros de la cocina.

En una bella cocina abierta me encontraba yo hace algunos dias. Ahí tuve una experiencia inolvidable y unica. Cocinamos, nos reímos y comimos. Yo aprendí mucho, me divertí y saboreaba platillos esquisitos como rajas con queso, mole dulce y manzanas caramelizadas. Todo fue un trabajo de equipo y la compañía fue maravillosa. En realidad fue un día espectacular y lo tendré que volver a hacer.

Claro que no a todos nos gusta cocinar, pero no existe persona que no disfrute un buen restaurante como el Kyo Grill, un lugar que no es solo un regalo para el paladar, sino también para la vista.

La decoración oriental con un diseño del este lejano va en mano con la comida fusion-oriental que te transporta de regreso a Asia con su delicioso sabor. Se encuentra en el Hotel Camino Real en Santa Fe. Se los recomiendo mucho ya que no hay nada que te deje con mejor sabor en boca que una buena comida.
melmel9595@hotmail.com

miércoles, 30 de junio de 2010

Zihuatanejo


Mientras las olas marcaban el ritmo, la brisa se sumaba creando un suave coro de fondo que formaba la completa sinfonía: el relajamiento total. Mi viaje a Zihuatanejo fue en realidad un CD lleno de sinfonías como la anterior, porque lo tuve todo: la playa, el mar, la arena, la brisa, las risas, y todo en el maravilloso hotel “Tides”.

Este hotel se encuentra en la Playa de la Ropa, en la costa del Pacífico. El clima, el servicio, las habitaciones y la comida fueron estupendos. Mi parte favorita del gourmet fueron las comidas “barefoot”, es decir, con los pies en la arena. Por ejemplo, cuando estás en los camastros, escuchando el romper de las olas, no siempre quieres irte a un restaurante, ni comer completamente recostado. Entonces muy cómodamente te sientas en una mesa que la montan solo para ti y no tienes que interrumpir el estado tan relax en el que te encuentras.

También existe el “Sense of the Night”, que es un lounge que solamente abre los sábados. Tiene una gran fogata y antorchas decorando los alrededores. Tu mesa se encuentra en la arena y puedes acomodarte en unos cómodos cojines enormes con la música suave que fluye en el caluroso aire. Para merendar existe una gran variedad de fondues, incluyendo uno exquisito de chocolate. Después puedes irte a descansar a una cama colgante con vista al mar. El movimiento de la cama y el olor a mar es tan tranquilizante que te puedes quedar dormido y soñar con el amanecer.

En la actualidad Zihuatanejo está creciendo turísticamente a mil por hora, entonces hay muchas actividades; como ir a lujosos restaurantes, deportes acuáticos y terrenales, barcos de pesca y mucho más.

Es más, hace mucho tiempo, antes del crecimiento turístico, Zihuatanejo era un pequeño y energético pueblo de pescadores, muy alegre y vivo. Y ahora es un lugar vacacional para gozar con la familia. Es delicioso experimentar los atardeceres y amaneceres tan especiales y coloridos como los que aquí se encuentran.