miércoles, 28 de julio de 2010

Experiencias a los 15

El arte de cocinar y comer:

El olor del mole al cocinarlo se mezcla con la espesura del aire causada por el fuego ardiente frente de mi. No puedo no sonreír. Cocinar es un arte y ahora soy yo la artista, esta es una idea que me emociona. A un lado de mi se encuentra el Chef y fotografo Roberto de la Parra Swain, quien, junto con su equipo, ha conseguido enamorarme a mi y a muchos otros de la cocina.

En una bella cocina abierta me encontraba yo hace algunos dias. Ahí tuve una experiencia inolvidable y unica. Cocinamos, nos reímos y comimos. Yo aprendí mucho, me divertí y saboreaba platillos esquisitos como rajas con queso, mole dulce y manzanas caramelizadas. Todo fue un trabajo de equipo y la compañía fue maravillosa. En realidad fue un día espectacular y lo tendré que volver a hacer.

Claro que no a todos nos gusta cocinar, pero no existe persona que no disfrute un buen restaurante como el Kyo Grill, un lugar que no es solo un regalo para el paladar, sino también para la vista.

La decoración oriental con un diseño del este lejano va en mano con la comida fusion-oriental que te transporta de regreso a Asia con su delicioso sabor. Se encuentra en el Hotel Camino Real en Santa Fe. Se los recomiendo mucho ya que no hay nada que te deje con mejor sabor en boca que una buena comida.
melmel9595@hotmail.com

miércoles, 30 de junio de 2010

Zihuatanejo


Mientras las olas marcaban el ritmo, la brisa se sumaba creando un suave coro de fondo que formaba la completa sinfonía: el relajamiento total. Mi viaje a Zihuatanejo fue en realidad un CD lleno de sinfonías como la anterior, porque lo tuve todo: la playa, el mar, la arena, la brisa, las risas, y todo en el maravilloso hotel “Tides”.

Este hotel se encuentra en la Playa de la Ropa, en la costa del Pacífico. El clima, el servicio, las habitaciones y la comida fueron estupendos. Mi parte favorita del gourmet fueron las comidas “barefoot”, es decir, con los pies en la arena. Por ejemplo, cuando estás en los camastros, escuchando el romper de las olas, no siempre quieres irte a un restaurante, ni comer completamente recostado. Entonces muy cómodamente te sientas en una mesa que la montan solo para ti y no tienes que interrumpir el estado tan relax en el que te encuentras.

También existe el “Sense of the Night”, que es un lounge que solamente abre los sábados. Tiene una gran fogata y antorchas decorando los alrededores. Tu mesa se encuentra en la arena y puedes acomodarte en unos cómodos cojines enormes con la música suave que fluye en el caluroso aire. Para merendar existe una gran variedad de fondues, incluyendo uno exquisito de chocolate. Después puedes irte a descansar a una cama colgante con vista al mar. El movimiento de la cama y el olor a mar es tan tranquilizante que te puedes quedar dormido y soñar con el amanecer.

En la actualidad Zihuatanejo está creciendo turísticamente a mil por hora, entonces hay muchas actividades; como ir a lujosos restaurantes, deportes acuáticos y terrenales, barcos de pesca y mucho más.

Es más, hace mucho tiempo, antes del crecimiento turístico, Zihuatanejo era un pequeño y energético pueblo de pescadores, muy alegre y vivo. Y ahora es un lugar vacacional para gozar con la familia. Es delicioso experimentar los atardeceres y amaneceres tan especiales y coloridos como los que aquí se encuentran.

viernes, 4 de junio de 2010

Cozumel

Hace unos cuantos días, yo me encontraba en un pequeño avioncito de MayanAir volando de Cancún a Cozumel. Cuando despegamos en este avión dónde vas solo con el piloto, me di cuenta que este iba a ser un viaje maravilloso, pero sobrepaso mis expectativas. Por la ventana del avión pude ver vistas sin comparación. El mar tenía una cantidad de colores que nunca imagine que podían existir. Desde un azul tan obscuro que se convertía en negro, hasta otro azul tan claro que era compreramente transparente. Había colores casi morados y algunos que otros matices de verde.

En Cozumel me quede hospedada en un hotel verdaderamente espectacular: El Hotel Intercontinental. Todo de este hotel me sorprendía; sus pequeñas cabañas a la orilla del mar, su deliciosa comida, su personal eficiente y amable, sus surroundings, algunos animales que por ahí rondaban, las grandes y pequeñas plantas exóticas y más de todo pensar que durante un año entero el hotel estuvo cerrado tratando de recuperarse de los estragos del Huracán Wilma que lo dejo desecho. Y ahora esta renovado, reinventado y bellísimo.

Creo que nunca en mi vida me había quedado viendo y admirando el mar por tanto tiempo. Yo que soy una gran lectora y jamás bajo sin un libro bajo el brazo entre cada capítulo del maravilloso libro “The Host” de la escritora Stephanie Meyer, levantaba yo la vista para deleitarme con la vista del Caribe. Pero este mar parecía otro completamente diferente al que te imaginas, era espacial, profundo, claro y obscuro, brilloso, resplandeciente, fantástico.

Cozumel tiene algo que atrapa. ¿Será su pueblo pescador? ¿Su gente? ¿Le vida que tiene? ¿Su sabor? ¿Sus playas? ¿Su cielo? ¿Su arena? Todo, es todo lo que te enamora y te deja con ese sabor en la boca que tienes después de comer tu platillo favorito, o besar a tu persona amada, o ver una buena película o acabar un buen libro. Es simplemente una sensación de que quieres más y Cozumel siempre te da más.

Mi corta estancia aquí me enamoro de Cozumel y me ha dejado con ganas de ver más, oler más, conocer más y SENTIR más.

martes, 27 de abril de 2010

Viajes que inspiran

El mundo que tomamos por hecho y en el cual vivimos no deja de sorprenderme.

En mi artículo pasado hable de la maravilla que es Banyan Tree Mayakoba, pero me he equivocado al decir solamente “Mayakoba” ya que todos los hoteles Banyan Tree son realmente pequeños (bueno, ni tanto) pedazos de paraíso que los mortales tenemos la suerte de llegar a conocer.

Este fin de semana me he Hospedado en el hotel Banyan Tree Cabo Marqués Acapulco y me he sorprendido, ya que, en este momento, frente de mi computadora con las yemas de los dedos rozando el teclado no he podido parar de pensar en la inolvidable estancia que tuve en este gran hotel oriental.

Sentada en mi villa, escuchando la música del romper constante de las olas del mar Pacífico contra grandes rocas negras hizo mi corazón cantar en tributo al azul intenso del brilloso mar que se extiende frente de mi hacia el horizonte.

Me he quedado hipnotizada por la belleza y he tenido que cerrar mi libro “La Isla Bajo El Mar” de Isabel Allende y contemplar con asombro los pájaros volar por lo alto de los grandes árboles y la vista a las montañas rocosas que parecían flotar en el mar infinito.

Esta parte de Acapulco que yo no conocía me huele a la sal del mar y me sabe a las frutas tropicales que encontre a diario en mi habitación.

Banyan Tree Cabo Marqués tiene Varias hectáreas de área y solo 45 habitaciones, es uno de los únicos hoteles que preserva la naturaleza de esa manera en México. Tiene tres restaurantes, todos con comida deliciosa y servicio de maravilla, más una vista que te roba el aliento: El Saffron (signature restaurant de Banyan Tree), La Nao y Las Rocas.

Mientras escribo esto me percato que describir lo físico a detalle es tanto más fácil que explicar sobre su atención y la amabilidad del personal. Es impresionante el sentimiento como huésped que tuve al viajar por carrito de golf para trasladarme de lugar a lugar. La gente es sonriente y amable, acordándome de la India y de la sonrisa constante de su gente y le elegancia de sus hoteles.

Hablando de, Banyan Tree tiene más de 25 instalaciones en el oriente lejano y México tiene la suerte de ser los primeros en América en tener un hotel que puede cambiar tu forma de ver con tan solo dejarse llevar por un fin de semana inolvidable.

viernes, 19 de marzo de 2010

Banyan Tree, Mayakoba


Para mí hay más de las 7 maravillas conocidas como el Taj Mahal que tanto amo al igual que Machu Pichu y Chichen Iztá, y estas son: ver, sentir, oler, escuchar, disfrutar, aprender y muchas más. ¿Qué mejor lugar para pasar unas vacaciones formadas de una combinación de lujo y naturaleza en que en Banyan Tree Mayakoba, Riviera Maya? Un lugar donde puedo gozar al extremo de mis maravillas personales, donde mi mirada no sabía donde posar, en el sol cuando se pone en el mar, en el mismo mar turquesa que no tiene igual, en los encantados canales en los que puedes pasear, en la maravillosa decoración en mi villa, en la grandeza del árbol Banyan importado desde Singapur y puesto en el corazón del hotel…

Bajo el brillante sol de la Riviera Maya, pedaleo mi bicicleta (prestada por Banyan Tree a todos sus huéspedes) hacia la playa, luego enterando mis pies en su suave arena blanca y viendo el ir y venir de las olas, gozando a más no poder de este hotel que lo ofrece todo.

Banyan Tree tiene su signature restaurante “Saffron” de la comida tailandesa mas deliciosa y exquisita que he tenido suerte de degustar. Me encontraba encantada cenando bajo las estrellas en una plataforma de madera sobre el agua cristalina de los canales que guían tu mirada hacia el lobby del hotel que parece un templo tailandés que en la noche su iluminación lo hace parte de la noche, conviviendo con la luna llena.

Las villas en Banyan Tree son más que espectaculares, la decoración sobresaliente y una vista a los canales que te roban el aliento sin piedad.

En las mañanas, después de hacer un clavado en la alberca privada de la villa, me apuraba al restaurante Orient para aprovechar su exquisito desayuno que era una mezcla de comida oriental con mexicana, llenando mi plato de frutas frescas, spring rolls, quesos de todos los colores, olores y sabores, sushi y tamales. Cada bocadillo llevándome de un extremo del mundo a otro y de regreso, dejándome con los mejores sabores en boca.

Amaneceres y atardeceres devore con la mirada desde la terraza de mi villa, saboreando cada instante, admirando el resplandeciente fuego de las antorchas alineadas en los canales, agradecida por poder estar en un lugar como este, lleno de magia y diversidad, una controversia de colores y aromas en cada rincón.

El aromático Spa de Banyan Tree es conocido por toda Asia, donde la gran mayoría de los Banyan Tree están, México siendo el primer país de América adornado con un hotel como este.
Es realmente una bendición poder vivir una experiencia como la que yo tuve en Banyan Tree Mayakoba, un hotel que para mi siempre será la octava maravilla.

domingo, 21 de febrero de 2010

Mi viaje a Monterrey


Hace un par de semanas tuve la oportunidad de conocer la hermosa ciudad de Monterrey. Me pareció asombrosa, la gente, la gastronomía y, obviamente, el paisaje. Las montañas son tan majestuosas e imponentes que se robaron my aliento. Me he quedado con ganas de ver más, de conocer más, ¡de vivir esta experiencia más!

Me pareció que monterrey es una mezcla de tradición y modernidad.

Me hospedé en el hotel Habita, que hizo que mi visita fuese aun más placentera. Este hotel es tan original como todo lo que realizan los hermanos Micha (ya me había hospedado en el hotel de la purificadora de puebla y en el hotel básico de playa del Carmen). Este Hotel parece imitar las bellezas del país. El lobby se encuentra en una especie de cubo de cristal y en el último piso hay dos albercas alargadas y una terraza desde la cual se puede gozar la vista de la Sierra Madre.

Y claro, ni hablar de la gastronomía de este lugar, con el famosa chef Enrique Olvera. Se come delicioso, si eres una de esas personas a la que le gusta comer bien, te recomiendo mucho ir al Habita.

Yo fui a Monterrey por la inauguración del Hotel Habita. Fue una fiesta súper divertida, ¡desde DJ hasta mariachis! Me la pase muy bien y conocí a mucha gente muy interesante. La arquitectura de este lugar era asombrosa, con muchos detalles.

Para acabar les quiero dar algunas recomendaciones:

El restaurante Bardot, un restaurante que tiene desde fondue hasta callo de hacha y un postre magnífico que nos envió el gran chef Guillermo Gonzales Beristain. (Plaza Calzada 401 L-13, Calzada del Valle #401 Col. del Valle, C.P. 66220 San Pedro Garza García, Nuevo León. Tel. 1366-5919)

Y el restaurante mas famoso de carne: Las 4 Milpas (Francisco I. Madero Pte. 911 Zona Centro, Monterrey –Tel: (81) 8374-5938)

miércoles, 10 de febrero de 2010


A mí me fascina esquiar e intento hacerlo lo más posible. A aspen he ido dos veces y es el mejor lugar para pasar una vacaciones de nieve. Aspen tiene las mejores montañas con la mejor nieve, los mejores restaurantes con las mejores visitas, los mejores hoteles con el mejor personal y Aspen es simplemente acogedor.

Aspen me huele a chocolate caliente y me sabe a nieve. Personalmente, me gusta más el calor que le frio, pero no importa el clima, ¡este lugar es sorprendente!

Aspen, Colorado fue nombrado el lugar para esquiar. Y lo subestimaron. Yo me he siempre quedado en unos apartamentos muy cómodos cerca de la góndola. La góndola es el “lift” más grande de la montaña que te lleva casi siempre al más alto lugar de la montaña (que se pueda esquiar en, claro). Desde aquí puedes ir bajando la montaña y subir otra vez con sus “lifts”.

Aspen está perfectamente equipado para todo tipo de esquí y de esquiador. Hay renta de esquís, renta de botas de esquí, tiendas de ropa de esquí, pases para entrar a la montaña, clases de esquí principiante, medio y avanzado. Claro que si ya sabes cómo esquiar bien no hay porque tomar las clases.

Lo que me gusta de este lugar es que tienes todo lo que necesitas. Vas esquiando y puedes parar en un calienta café a la mitad de la montaña, hay para llamadas de emergencia y siempre hay alguien que te pueda ayudar. Es completamente seguro y es uno de los deportes más divertidos que hay, es uno de mis favoritos.

Aspen no solo tiene sus pequeñas y consentidoras callejuelas, también tiene grandes restaurantes. Lo maravilloso de estos lugares es que siempre tienen buena comida y en algunos tienes la bella vista de la montaña que está cubierta de blanca nieve. La montaña siempre es impactante, al igual que la primera vista de nieve. Sentarte frente a la montaña con tu bebida caliente es una inigualable experiencia. Sientes que tienes una conversación con la montaña, con la nieve, con el viento, con todo. No hay lugar más acogedor que aspen. De todo te acariñas y nunca hay suficiente tiempo.

Amo a aspen y sé que mucha gente piensa lo mismo que yo.